En estos días viví una escena casi de otros tiempos que no solo me llamó la atención a mí, sino también a varias personas con las que me crucé. En mis manos llevaba un diario de papel, algo que antes era habitual: leer un diario impreso. Hoy, en medio de tantas pantallas, esa imagen parece haberse convertido en una rareza.
El ejemplar que sostenía es el de Portal del Interior, una publicación que aún circula de forma gratuita en distintas localidades del centro, norte y este cordobés. Uno de los pocos medios que sigue apostando al formato tradicional, pero que también tiene su versión digital.

Pero más allá de la sorpresa, apareció también la memoria. El tener en las manos un diario impreso, sentir ese inconfundible aroma de ese papel, me hizo retroceder en el tiempo. Volvieron aquellas imágenes de cuando había que buscar ejemplares a Casa Pussetto para llevar al colegio o de esas mañanas en los bares donde siempre había un diario sobre la mesa, esperando ser leído. Una sensación simple, pero que trajo muchos recuerdos.
Pienso en cuánto tiempo ha pasado y en cuánto se ha transformado todo. Qué sensación volver, aunque sea por un instante, a esas pequeñas costumbres que parecían olvidadas y que todavía tienen la capacidad de despertar recuerdos.
Nota sobre Morteros
En su interior, una nota destacaba el nuevo proyecto de CoopMorteros: la construcción de una planta de bioenergía.
Sobre el diario
“El Portal” como lo llaman los lectores, se transformó con el correr de los años, en el periódico agropecuario impreso más importante del interior cordobés.
Actualmente es el único medio gráfico gratuito que sobrevivió a distintas crisis económicas y la pandemia.





