“La recepción ya no representaba ni a la clínica ni a la experiencia que querían transmitir a sus pacientes”, expresaron en el material audiovisual. Ante esta situación, diseñaron un proyecto dividido en dos etapas, con el objetivo de optimizar los tiempos y mantener la actividad de la institución en pleno funcionamiento.
La primera etapa, que ya se encuentra en marcha, consistió en la reubicación del personal para continuar con la atención habitual y permitir el desmantelamiento completo de la oficina. En esta fase se retiraron los revestimientos antiguos y se reacondicionó la instalación eléctrica, en función del nuevo diseño.
La segunda etapa se enfocará en los espacios más relevantes del sector: la recepción y la sala de espera, priorizando la comodidad de los pacientes y una imagen renovada acorde a la identidad de la clínica.





