Omar Guardiero, desde niño soñaba con ser Granadero

Omar Guardiero, cuando era pequeño en la zona rural de Villa Trinidad en la década del 50 “escuchaba los desfiles militares en esas radios a baterías” cuenta.

“Siempre me quedó grabado, el locutor decía… en este momento pasa frente al palco oficial el glorioso Regimiento de Granaderos General San Martín y anécdotas de batallas y conquistas… y me queda el sueño ese, si hago el servicio militar me gustaría ser granadero”.

Ni bien llega a Morteros sale sorteado para el Servicio Militar obligatorio, el destino lo lleva a quedar designado al Regimiento de Granaderos en febrero del año 1969 hasta el 30 de abril de 1970. El sueño que tenía de niño se cumplía.

En sus meses de servicio -entre sus tareas – tuvo que hacer guardia en la Quinta Presidencial y en Casa de Gobierno, además de participar en desfiles y escoltar a embajadores que visitaban el país, y por supuesto los festejos de fechas patrias.

Además reconoce que tendía otro deseo, junto a esta fascinación por los Granaderos, el de conocer Mendoza. “Por historia, todo lo que es Ejercito de Los Andes nace en Mendoza. San Martín era intendente en Cuyo, ahí se forma todo”, remarca. Y también cumpliría ese deseo de una forma muy particular.

Justo en los meses de servicio de Omar, se filma “San Martín, El Santo de la Espada” la película dirigida por Leopoldo Torre Nilsson y protagonizada por Alfredo AlcónEvangelina SalazarLautaro Murúa y Héctor Alterio, entre otros. Ahí se encamina a lograr el otro de sus sueños.

“Da la casualidad que nos mandan a nosotros (como extras). El escuadrón Junín, es designado a ir filmar todas las batallas. Participamos todos, éramos 100, todas las batallas la hicimos nosotros, Campo de Mayo y la de San Lorenzo, y en Mendoza, Tupungato, todas las otras batallas de la Cordillera, Junín, Ayacucho, Chacabuco, Cancha Rayada, la única derrota que tuvo el Ejército”, recuerda.

EL COMBATE DE SAN LORENZO EN “EL SANTO DE LA ESPADA” DE LEOPOLDO TORRE NILSSON.

“Tuvimos más de 20 días ahí en Tupungato, parábamos en una estancia y dormíamos en un galpón, cuchetas de tres o cuatro, me acuerdo. Hasta los caballos en un tren especial fuimos. Llevamos todos los caballos, uniformes de Gala en caja de maderas, monturas, todo”, cuenta en detalle.

Omar destaca que le quedó de aquella experiencia es “lo que le pedía San Martín a sus soldados, el comportamiento, el respeto a las mujeres, preocupado por el otro, el respeto a los demás”.

Y como cierre reflexiona: “Hay que leer la historia de lo que quedó de San Martín, yo pienso que tendríamos que imitar. No solamente los que tenemos una vida civil, como los otros que tienen cargos importantes”.