
Alrededor de 1930, un hombre muy pobre cayó a un zanjón y por su borrachera ahí quedo por un tiempo hasta que lo descubrieron, pero su pierna lastimada, sufrió las consecuencias y debió ser amputada.
Se llamaba José Elizondo, pero se lo conoció, desde el momento del accidente como “el Pata de Palo” ya que un madero grueso y nada prolijo le fue encastrado arriaba de la rodilla y sujetado con una correa, lo que le permitía caminar. Una muleta o un bastón le permitían movilizarse.
Las madres, con el propósito de lograr que sus hijos durmieran, los asustaban con el Pata de Palo o el Hombre de la bolsa.
Su alcoholismo era desmedido. Cuando estaba borracho salía a la puerta de su rancho a gritar y blasfemar contra la sociedad, la injusticia y las postergaciones que sufría.
Vivía en el barrio “Las Latas” en el sector donde actualmente están construidos los hornitos.
Su deceso se cree que ocurrió en la década del cincuenta.
Fuente: Libro Personajes de Morteros





