
Un día recibo un llamado telefónico, y me sorprendo al escuchar que una persona quiere expresarme unas palabras de aliento para estos tiempos que estamos viviendo. Siento que he escuchado esto antes, me doy cuenta que son Testigos de Jehová que a mi forma de ver se han “reinventado”.
Somos muchos que los identificamos como los que van casa por casa llevando su mensaje, pero hoy en pandemia no se puede realizar esa tarea, por más que muchas actividades ya están en marcha.
María Isabel es quien me habla por teléfono, es de Morteros y como el resto de su religión están llamando a personas al azar, hay varias que reciben muy bien sus mensajes. Le pregunto por esta nueva forma de comunicarse con la comunidad y me cuenta que a nivel mundial se decidió que se utilicen estos medios: las llamadas telefónicas, reuniones por zoom y hasta cartas manuscritas.
En general me dice que han tenido una buena recepción estas charlas. Parece que hay una necesidad de las personas en querer escuchar ese mensaje de aliento. Me compartió un Salmo (46:1) que habla justo de eso: “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, una ayuda siempre disponible en tiempos de angustia”.
Esta situación sanitaria los ha llevado a seguir reunidos pero por zoom, los jueves y domingos, la plataforma de video llamadas es el medio para continuar estando juntos y compartir su palabra de manera virtual, mientras esperan por la habilitación de su lugar de encuentro presencial, el Salón del Reino en calle Pueyrredon 253.
Lo Testigos de Jehová cuentan con otro recurso, las cartas escritas a mano. María Isabel me comparte varias, entre ellas una dirigida al personal de salud: “Hoy me dirijo a uds para felicitarlos por la labor que están realizando”, comienza. “El desánimo nos quita las fuerzas para poder afrontar los problemas día a día, pero en la Biblia hay principios que pueden ayudarnos a hacerle frente a estas situaciones”, dice en otra parte.


Este es otros de los ejemplos de cómo, desde cada lugar de la sociedad, se fueron adaptando al nuevo panorama que nos impuso la pandemia. En este caso una religión que sigue unida a una comunidad utilizando otras herramientas, modernizándose a estos tiempos, pero también utilizando algunos recursos casi olvidados. Todo por llevar su mensaje de esperanza.
Uno aprende de todos, más allá de la religión que practiquemos, hay ejemplos a seguir y que le hacen bien a todos. Seguramente reconoceremos por ahí muchos más que los iremos contando.




